Curva tras curva pasaba verde el paisaje cuando la vida sonó sin alarma faltando un instante para ver el sol otra vez.
Tu voz atravesó el pasado sin pestañear y sonó clara y serena queriendo tocar mi corazón.
Se reinventó la vida cuando el destino se desbordó.
Vinieron tus manos a buscar las mías y un ejército de besos nos trajo un mundo nuevo, recién nacido y viejo a la vez.
Siguieron las curvas, una tras otra, tristes perdedoras que no pudieron seguir el ritmo de mi corazón.
©fdL2010

