sábado, 28 de marzo de 2009

Infinito

El viento toca su rapsodia nocturna con aires que trae de otros mundos y otras épocas.
Lo acompaño con notas propias ; breves retazos de susurros y murmullos quedos que descansaban en mi alma se suman al pentagrama de la noche.
Al fondo, el silencio.
Al borde, un corazón que mira con la boca abierta como se constelan las estrellas en tu música. Encima, tu boca de pulpo hurga mi instante.
Debajo, esta huella imborrable; efímera en el viento, infinita en mi corazón.
©fdl2008

martes, 17 de marzo de 2009

Alarma

He visto tu espalda, cuando caminas empatando un pie con otro, en el empedrado tétrico de las noches vacías de respuestas.
Te he visto hacer alarde de tu destreza cuando le ganas la rayuela a la vida y tocas el cielo con las dos manos.
También he visto tu colección de viejos y nuevos empeños cuando espío por la cerradura de tu alma y tú estás guardando unos, y estrenando otros más,
Adivino ese proyecto de lágrima que no dejas que sea aguasal y que dejas prisionero en la punta del lagrimal.
Intuyo las zancadas de los días impares, cuando carreteas por el camino prohibido y elevas tu miedo que no se resigna a no saber volar.
Le he regalado un despertador a mi corazón que sincronice con el tuyo, y que suene en el instante menos pensado cuando el tuyo se despierte y el mío , calmado, ya pueda dormir en paz.

©fdL2008

domingo, 15 de marzo de 2009

Dragón


Flotaba tu promesa en mi inconsciencia; incrédula yo, incapaz de darla por cierta.

Un día iré hasta allá, trascenderé mi cuerpo, el mundo y el tiempo, dijiste sereno, una tarde cualquiera.

El día se transformó en noche.

No pude verte, pero sí tu resplandor brillando -sublime- en mi cabecera.

Atónita te sentí en el nudo en donde pulsa la vida, ciega seguí tu cauce y muda bebí de tu piel.

©fdL2007

domingo, 8 de marzo de 2009

Campanas


No estás aquí para decírtelo, pero tal vez hayas notado que hoy han sonado las campanas.
Sería exagerado decir que marcan los cuartos de la hora - eso sucede sólo en algunas iglesias de pueblo - porque pierdo la precisión del paso del tiempo cuando me pierdo en ti.
Parece inevitable, casi impensable, no encontrarte en los relieves de mi piel donde dejas olvidados dos besos más de los que sellan la despedida.
Sería inaudito no ver cómo se ablanda mi espíritu cuando aún suena tu voz dentro de la caracola. Sería estar ciega si no pudiera palpar con mis palmas abiertas el holograma del deseo que dejas tatuado en mí con ese fuego que se vuelve instante y luego se derrite otra vez.
Hoy, tañen mis campanas para ti.
©fdL2008