domingo, 10 de abril de 2011

Inmensidad


En esta hora incierta se abren y cierran las ventanas y me ha parecido verte pasar; tu figura transparente traspasó la puerta grande cuando era la hora de regresar.
Te pienso ahora, sentada en mi silla de ver llover.
El trino del más antiguo de mis pájaros anuncia que se ha ido la lluvia, que pronto el cielo correrá su telón y entrará pausada la noche.
Esperaré hasta que llegue la luna y traiga letras y metáforas que pinten de plata tu mirada.
Mis manos vestirán de nuevo tu piel y estos labios nuevos querrán besarte otra vez.
Ha volado el pájaro con destino desconocido llevando el liviano papiro de la vida. La noche ha desvestido su eternidad, solo queda este instante perdido en la inmensidad.

©MN2011
©fdL2011

sábado, 2 de abril de 2011

Tregua


Quería adivinarte en cada estrella de ese cielo azabache que asomaba anoche en el borde azul de mi ventana.
No veía tu sonrisa; rebotaban tus ojos negros, abierta la mirada, en mi horizonte simple que crecía sin complejos, con espuma, paralelo al mar.
Salitre profundo, oxidado, traía vida olvidada que olía a sal.
Le hubiera dicho al viento que la distancia no era eterna, que tú tenías letras y caricias, besos y preguntas y un latido acelerado que disimulabas en tu voz.
El viento no me oía, soplaba incansable borrando errores e inundando la noche con su nueva claridad.
Yo lo quería todo, el silencio, la tregua, la fiesta y el amor.
Le daba cuerda al mejor de todos mis sueños y mientras, llegaron tus manos de agua sin aviso ni pregón.
Trajiste la gota, el aire, el respiro y a la hora señalada me gustó más que nunca el breve color del sol.

©MN2011
©fdL2011