Llegaste a la hora serena, cuando los quehaceres y los oficios están tomando un respiro.
No sé si te trajo el viento o tú lo trajiste a él.
La luna está alta, menguando, y con media sonrisa mirando al sur.
Aún no has puesto un pie en casa, pero este cascabel tintinea plateado y nítido, anunciando tu llegada.
Espero tu primer beso, promesa simple de un campo de girasol.
©fdL2010


