No he estado en Tanzania, ni visto las nieves del Kilimanjaro. Pero quiero ir.
Imagino el cráter extinto del Ngorongoro, el descenso hasta el gran círculo donde pulsa la especie esperando la señal que dará el instinto para iniciar el regreso, y volver.
No han visto mis ojos el impulso invisible que mueve la migración de las manadas por el Serengeti. Pero he estado en tu mundo salvaje, en el círculo de la danza ancestral que en impares minutos - tramados con fuego - gira al ritmo de tu tambor.
He imaginado tus ojos cuando no estás, y sé que quiero viajar al cráter de tu volcán.
©MN2008
©fdL2010

