Cansado de dar batalla y de algunas guerras injustas vuelves silbando bajito, corazón herido.
Te arropo conmigo en la inmensidad del frío y del cansancio que hecho sombra vuelve tus latidos un compás suave y sereno.
¿A qué nube he de subirte? ¿A cuál arco iris he de treparte? ¿Bajo qué rayo de sol podré calentarte?.
Serpentean las preguntas en la noche y espero la respuesta de tus ojos, aquellos que sonrieron para mi al borde de esa luna que no vimos por estar trenzando instantes traidos del pais lejano del "nunca jamas".
©fdL2009



