
Navego con calma en la proa de mi vida, veo el tiempo pasar, las aves revolotear, la espuma salpicar.
Sale la luna, se esconde el sol.
Me cobija un manto de estrellas, desfila un cardumen de estrellas de mar.
Cuando haya más sal de la que pueda tolerar, esperaré un cambio de viento que infle las velas y cambie el rumbo a cualquier lugar.
Sé que tus ojos estrenarán tormentas y tu rayo limpio me vendrá a iluminar.
Tus manos amplias atarán amarras, y en silencio - cómplice - me dirás donde anclar.
©MN2008
©fdL2010


