domingo, 15 de marzo de 2009

Dragón


Flotaba tu promesa en mi inconsciencia; incrédula yo, incapaz de darla por cierta.

Un día iré hasta allá, trascenderé mi cuerpo, el mundo y el tiempo, dijiste sereno, una tarde cualquiera.

El día se transformó en noche.

No pude verte, pero sí tu resplandor brillando -sublime- en mi cabecera.

Atónita te sentí en el nudo en donde pulsa la vida, ciega seguí tu cauce y muda bebí de tu piel.

©fdL2007

2 comentarios:

BUENAS NOTICIAS dijo...

Loto, me ha encantado este poema místico...
Un beso enorme!!!

deLoto dijo...

Místico, si! En esas estaba cuando lo escribí. Gracias por tu huella. Beso.