domingo, 27 de febrero de 2011

Error


Viviana Cortés tenía cuerpo de sirena; no había manera de saberlo, también tenía alma de bandoneón. Ahogaba sus notas tristes y las disfrazaba en un mar revuelto de sonrisas; escondía todas sus penas en el cuarto de atrás del corazón.

Casi por inercia salía cada día a recorrer la vida; avanzaba despacio, como cuando la brisa sopla las nubes con descuido y sin coordinación. La soledad blindaba sus esperanzas y había sacado por la fuerza el color verde de la paleta con que la gente pinta sonriendo su mejor ilusión.
Pasaban sin sorpresas los almanaques, deslizándose su vida por un camino claro pero sin luz. Un pasado muy grande se imponía en cada despertar, no podía haber presente, mucho menos aire para un futuro que luchaba por sobrevivir.

Era temprano cuando sus fantasmas se colaron por la ventana con el primer rayo de sol de la mañana y sintió como caían nítidos sus errores como fichas blancas de dominó. Peinó su pelo negro mirando, autómata, su imagen en el espejo. Tal vez fue el vacío de sus ojos, dijeron los que nada sabían, o quizás el gesto cansado que recogía su pesar, pero , solo ella supo que al verse desdibujada quiso con ese par de certeros disparos volver atrás, a nadar en esa paz amniótica y despreocupada que ansían las sirenas cuando se pierden en la ciudad.

©fdL2010


5 comentarios:

deLoto dijo...

A casi un año de tu partida ... hoy me acordé de ti.

a punto de dijo...

recuerdo el texto..sigue siendo melancólico y bello.
muchos besos

deLoto dijo...

OneTwoThree, beso para ti.

BUENAS NOTICIAS dijo...

Bonita historia, Loto. Me gustó. Un beso grande.

deLoto dijo...

Hola SúperHelen! gracias por tu visita y comentario
:)