Quería adivinarte en cada estrella de ese cielo azabache que asomaba anoche en el borde azul de mi ventana.
No veía tu sonrisa; rebotaban tus ojos negros, abierta la mirada, en mi horizonte simple que crecía sin complejos, con espuma, paralelo al mar.
Salitre profundo, oxidado, traía vida olvidada que olía a sal.
Le hubiera dicho al viento que la distancia no era eterna, que tú tenías letras y caricias, besos y preguntas y un latido acelerado que disimulabas en tu voz.
El viento no me oía, soplaba incansable borrando errores e inundando la noche con su nueva claridad.
Yo lo quería todo, el silencio, la tregua, la fiesta y el amor.
Le daba cuerda al mejor de todos mis sueños y mientras, llegaron tus manos de agua sin aviso ni pregón.
Trajiste la gota, el aire, el respiro y a la hora señalada me gustó más que nunca el breve color del sol.
©MN2011
©fdL2011


6 comentarios:
Uf...me falta práctica en este lugar, veo que hay mucho material para ponerme al día ¡qué maravilla! Me encanta tu proesía, y esta especialmente no sé por qué...debe ser la magia de las palabras que siempre opera diferente ¿no?
besotes
Hola Loquis, a mi tambien me falta práctica, tan acostumbrada a LC ...Hoy te llevas tu Reloj de Arena.
;)
Beso.
siempre hay que desearlo todo, asi las recompensas están a la altura del esfuerzo.
muchos besos
OneTwoThree: todo o nada, pero la vida está llena de medias tintas, no? Beso.
Yo lo quería todo, el silencio, la tregua, la fiesta y el amor...
En la contradicción (aparente) de tus deseos, radica la belleza de tu escrito.
Tus palabras, al juntarse, salen de la chistera mágica, con un lirismo nuevo e impactante.
Un abrazo.
Juan, me honras con tu comentario. Mil gracias!!! Beso :)
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