Llena de nueves, arrasa la luna al borde del mar.
Arrodillada, rendida, entregada, me muestra su paraíso blanco en donde mi corazón flota y respira mejor.
Se desdobla la vida., anclada en el instante perfecto, y gira lento hasta tu eterna diagonal.
No sé si ríes, no sé si lloras, tu firme voluntad te cerca el alma y blinda todos los besos que no has dejado partir.
Ha cambiado el viento y mis velas infladas sonríen tercas, preciosas, rebeldes.
No haces falta tú, la luna sola me ha hecho un festín.
©fdL2011
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