Hace calor afuera, mientras hace frío en el alma. La austeridad que encierran las cuatro paredes asfixia el corazón. El agua que gotea la vida, en la barrera de la muerte, marca el ritmo de la tarde capricorniana. Buenos Aires, quien te viera. Buenos Aires, quien te ve. Me arrebatas sin piedad la mitad de la raíz. Te llevas la media vida que me dio la vida. Ya sé que llegó la hora. Abramos las ventanas.
©fdL2007


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