Ahí estaba el espejo, la noche lo acompañaba.
Al levantar la mirada, autómata, el instante y un milésimo rayo de luz me devolvieron la curva de mi cadera.
Al roce de tu recuerdo, cobró vida tu mano como una segunda piel.
Tu caricia turbia, en la niebla del alba, despertó mi corazón.
©fdL2008


2 comentarios:
Los recuerdos saben tocarnos, saben suspirar silencios y ausencias y nos miran sin reconocernos e igual nos besan, nos abrazan y nos rechazan.
Hola Princesa, como dices, es otoño otra vez y las flores de loto que flotaron en los canales de mi verano han migrado a tu casa. Y yo, capitán de tempestades de papel, planeo salir en busca de aventuras. Dejo los adoquines, los canales y los tulipanes y hacia la primavera en un origami celeste cambiaré de norte. Así que escribiré el otoño y el invierno y tejeré bufandas y mitones que dejaré enterrados bajo la banca de una princesa paciente que sabrá comprender mi partida y sabrá esperar mi regreso.
oz???... es un principe??escribe bonito y sentido...ojala regrese pronto.
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