lunes, 16 de mayo de 2011

Gota


Te dedico la memoria de mi sangre.
Gota alfa, fuerte y poderosa que rueda por el fondo de mi pecho, lenta, densa e inconclusa, queriendo ser la dueña de la verdad.
Alguna coordenada distraída marcó en silencio la hora de tu semilla sin decírselo a ninguno de los dos.
En los minutos grises y en los instantes dorados mi memoria atávica y atrevida vuela autómata hasta el núcleo claro, aljibe de la vida.
Te vuelves raíz, me vuelvo rama.
Árbol de un solo fruto. Aire eterno de mi corazón.

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domingo, 10 de abril de 2011

Inmensidad


En esta hora incierta se abren y cierran las ventanas y me ha parecido verte pasar; tu figura transparente traspasó la puerta grande cuando era la hora de regresar.
Te pienso ahora, sentada en mi silla de ver llover.
El trino del más antiguo de mis pájaros anuncia que se ha ido la lluvia, que pronto el cielo correrá su telón y entrará pausada la noche.
Esperaré hasta que llegue la luna y traiga letras y metáforas que pinten de plata tu mirada.
Mis manos vestirán de nuevo tu piel y estos labios nuevos querrán besarte otra vez.
Ha volado el pájaro con destino desconocido llevando el liviano papiro de la vida. La noche ha desvestido su eternidad, solo queda este instante perdido en la inmensidad.

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sábado, 2 de abril de 2011

Tregua


Quería adivinarte en cada estrella de ese cielo azabache que asomaba anoche en el borde azul de mi ventana.
No veía tu sonrisa; rebotaban tus ojos negros, abierta la mirada, en mi horizonte simple que crecía sin complejos, con espuma, paralelo al mar.
Salitre profundo, oxidado, traía vida olvidada que olía a sal.
Le hubiera dicho al viento que la distancia no era eterna, que tú tenías letras y caricias, besos y preguntas y un latido acelerado que disimulabas en tu voz.
El viento no me oía, soplaba incansable borrando errores e inundando la noche con su nueva claridad.
Yo lo quería todo, el silencio, la tregua, la fiesta y el amor.
Le daba cuerda al mejor de todos mis sueños y mientras, llegaron tus manos de agua sin aviso ni pregón.
Trajiste la gota, el aire, el respiro y a la hora señalada me gustó más que nunca el breve color del sol.

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sábado, 19 de marzo de 2011

9:59


Llena de nueves, arrasa la luna al borde del mar.
Arrodillada, rendida, entregada, me muestra su paraíso blanco en donde mi corazón flota y respira mejor.
Se desdobla la vida., anclada en el instante perfecto, y gira lento hasta tu eterna diagonal.
No sé si ríes, no sé si lloras, tu firme voluntad te cerca el alma y blinda todos los besos que no has dejado partir.
Ha cambiado el viento y mis velas infladas sonríen tercas, preciosas, rebeldes.
No haces falta tú, la luna sola me ha hecho un festín.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Puntillas


Ando en puntillas, mirándote la vida desde este sereno lado de la luna que un día nos cobijó a los dos.
Tengo este instante azul para elevarme sin prisa y buscar un beso grande y sonoro que tapice sin decoro toda la piel de tu corazón.
Voy a enviarlo a ciegas, con el regreso prohibido, hasta ese presente esquivo centinela de todos tus abrazos y enigmas sin resolver.
Retumba un murmullo seco, no tiene siquiera una gota de mar. Repite algunas letras en un eco corto, incoloro; lo invade la certeza de haberse cansado de esperar.
Quédate con mi beso viajero, yo me quedo entre paréntesis, en este pentagrama mudo, en este cementerio de letras bendecido un instante por tu estrella fugaz.

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domingo, 27 de febrero de 2011

Error


Viviana Cortés tenía cuerpo de sirena; no había manera de saberlo, también tenía alma de bandoneón. Ahogaba sus notas tristes y las disfrazaba en un mar revuelto de sonrisas; escondía todas sus penas en el cuarto de atrás del corazón.

Casi por inercia salía cada día a recorrer la vida; avanzaba despacio, como cuando la brisa sopla las nubes con descuido y sin coordinación. La soledad blindaba sus esperanzas y había sacado por la fuerza el color verde de la paleta con que la gente pinta sonriendo su mejor ilusión.
Pasaban sin sorpresas los almanaques, deslizándose su vida por un camino claro pero sin luz. Un pasado muy grande se imponía en cada despertar, no podía haber presente, mucho menos aire para un futuro que luchaba por sobrevivir.

Era temprano cuando sus fantasmas se colaron por la ventana con el primer rayo de sol de la mañana y sintió como caían nítidos sus errores como fichas blancas de dominó. Peinó su pelo negro mirando, autómata, su imagen en el espejo. Tal vez fue el vacío de sus ojos, dijeron los que nada sabían, o quizás el gesto cansado que recogía su pesar, pero , solo ella supo que al verse desdibujada quiso con ese par de certeros disparos volver atrás, a nadar en esa paz amniótica y despreocupada que ansían las sirenas cuando se pierden en la ciudad.

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viernes, 24 de diciembre de 2010

Cascabel


Llegaste a la hora serena, cuando los quehaceres y los oficios están tomando un respiro.
No sé si te trajo el viento o tú lo trajiste a él.
La luna está alta, menguando, y con media sonrisa mirando al sur.
Aún no has puesto un pie en casa, pero este cascabel tintinea plateado y nítido, anunciando tu llegada.
Espero tu primer beso, promesa simple de un campo de girasol.


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miércoles, 1 de diciembre de 2010

Verde


La muerte no puede ser de color verde ni llevarse tu nombre ni ninguna de tus siete letras que tanto quiero.
Debería estar muy ocupada revisando guerras y hambrunas, nunca distraída, siempre vigilante. La muerte, escondida tras cualquier cortina o chimenea, debería cansarse esta noche para no verte y dejarte descansar.
Le compraré un laberinto, a la muerte, y la encerraré con candado, para que no encuentre el camino, menos la salida. Hoy el verde no es su color.

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martes, 9 de noviembre de 2010

Azahares


Vino de muy lejos, sin brújula ni bitácora, desde esa distancia dulce que recorre el corazón en un dos por tres.
Trajo azahares, secretos grandes y un cairel limpio de cristal.
No hallaba el lugar en donde acomodarlo todo.
La lluvia se lo había dicho al oído, no esperes mucho que puede haber otro en tu lugar.

Pero a pesar de los años, los días y los minutos, no había reloj, ni luna ni mar que no fueran cómplices del regreso y no hubieran puesto el viento para que soplara a su favor.
Vino de muy lejos, con los ojos cerrados y la piel intacta y las manos colmadas de sedas y caricias.
Dejó sus tesoros, su voz y su coraje.
Acomodó su mirada y vestido de silencio volvió a dar sin miedo el primer paso otra vez.

Nunca se supo si fue magia o destino, pero se abrió la puerta y entró la luz, llenando por fin la vida de los dos.

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martes, 12 de octubre de 2010

Proa


Navego con calma en la proa de mi vida, veo el tiempo pasar, las aves revolotear, la espuma salpicar.
Sale la luna, se esconde el sol.
Me cobija un manto de estrellas, desfila un cardumen de estrellas de mar.
Cuando haya más sal de la que pueda tolerar, esperaré un cambio de viento que infle las velas y cambie el rumbo a cualquier lugar.
Sé que tus ojos estrenarán tormentas y tu rayo limpio me vendrá a iluminar.
Tus manos amplias atarán amarras, y en silencio - cómplice - me dirás donde anclar.

©MN2008
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