Lo acompaño con notas propias ; breves retazos de susurros y murmullos quedos que descansaban en mi alma se suman al pentagrama de la noche.
Al fondo, el silencio.
Al borde, un corazón que mira con la boca abierta como se constelan las estrellas en tu música. Encima, tu boca de pulpo hurga mi instante.
Debajo, esta huella imborrable; efímera en el viento, infinita en mi corazón.
©fdl2008


