En esta hora incierta se abren y cierran las ventanas y me ha parecido verte pasar; tu figura transparente traspasó la puerta grande cuando era la hora de regresar.
Te pienso ahora, sentada en mi silla de ver llover.
El trino del más antiguo de mis pájaros anuncia que se ha ido la lluvia, que pronto el cielo correrá su telón y entrará pausada la noche.
Esperaré hasta que llegue la luna y traiga letras y metáforas que pinten de plata tu mirada.
Mis manos vestirán de nuevo tu piel y estos labios nuevos querrán besarte otra vez.
Ha volado el pájaro con destino desconocido llevando el liviano papiro de la vida. La noche ha desvestido su eternidad, solo queda este instante perdido en la inmensidad.
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