
Te recuerdo en silencio con las yemas de los dedos.
Puedo sentir como resbalan desde tu cuello, buscando el sendero que baja derecho por el centro de tu espalda.
Algo suena en medio de la selva, es el tambor de tu pecho que marca las huellas de la caricia.
Te quiero quieto, como tallado en bronce, para que no tiembles al abrirse las compuertas.
Pero ya no existe dique, ya se fue el paréntesis, son tus manos de agua las que sueltan la cascada ... que incontrolable, estalla en el cielo de mi boca.
Puedo sentir como resbalan desde tu cuello, buscando el sendero que baja derecho por el centro de tu espalda.
Algo suena en medio de la selva, es el tambor de tu pecho que marca las huellas de la caricia.
Te quiero quieto, como tallado en bronce, para que no tiembles al abrirse las compuertas.
Pero ya no existe dique, ya se fue el paréntesis, son tus manos de agua las que sueltan la cascada ... que incontrolable, estalla en el cielo de mi boca.
©fdL2007


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