miércoles, 31 de diciembre de 2008

Pétalos de Diciembre

Quince



Hacía calor.
Pegaban el sol y las tres de la tarde en aquella calle de tierra de una ciudad fronteriza con nombre guaraní.
Caminaba despacio cuando la vi.Gitana, sin tiempo, de negro vestida.
Un par de mechones azabache asomaban laterales en el marco de su cara.
Un trapo de gasa que se confundía con su pelo, amarraba en un nudo tenso sus ideas, conjuros y profecías en la base del cuello ... ahí en donde las mujeres no tenemos secretos.
Giró lentamente para cruzar nuestras miradas.
No recuerdo cómo sus profundos ojos almendrados, sabios como el violeta de su iris, se clavaron en los míos mientras su voz lenta me decía: morirás longeva y vivirás con asombro.
En la tarde más tórrida de un solsticio de verano concebirás a tu primogénito varón, lo parirás sin dolor. El hombre que sostenga tu corazón sin temer a sus latidos, será el que vista lo que tus manos tejan: amor, historia y poesía.

©fdL2007

domingo, 28 de diciembre de 2008

Escarabajo


Emerges en mi sueño, en tu mano un escarabajo.
Tiene el brillo de la plata y la irreverencia de la turquesa. Como tú, mi precioso dios terrenal.
Me miras fijo en la mitad de la noche, sin luna, sin luz, sin llama. No hace falta, me conoces.
Me recorres la vida con la mirada, la piel con el deseo, el corazón con tu latido.
Tu espíritu me posee. Mi espíritu obedece.
Llevas mi corazón a la balanza, al pesaje del alma.
No le temo a la pluma de la verdad y la justicia, mi corazón mantiene su peso, su equilibrio. No es un secreto, siempre te he amado.

©fdL2008

sábado, 20 de diciembre de 2008

Ojal


Mientras coso el botón de tu camisa fijo el corazón en el ojal de tu alma,
allí por donde me dejas pasar en mis noches teñidas de miedos , cuando te acaricio en las arrugas de mi almohada y tú – en silencio – bailas sonriendo desde el intenso brillo de tus ojos.
©fdL2007

sábado, 13 de diciembre de 2008

Sándalo


Sándalo que lleva tu nombre y que empuja mi deseo sólo al toque de tu recuerdo.
Tal vez como tú, sutil y persistente, es este aroma de madera que cuando sale formando humo ejecuta una danza silenciosa ante mis ojos que te piensan. Y me dice con sus aureolas y sus trazos sobre mi piel, que aún no te has ido.
No existen las murallas. Ni existen los escudos.
Mientras me suspendo un segundo, absorta ante el corazón intermitente que late rojo y nítido en la punta del sahumerio, sé que las puertas están abiertas y cuando una ráfaga de viento las cierra inesperadamente no hay duda ni sorpresa, siempre te devuelves y de la mano de la luz entras con el aplomo que nunca te abandona.
Luego, son sólo miradas. Y después es sólo sándalo.
©fdL2007

viernes, 12 de diciembre de 2008

Terciopelo


Mudo. Persistente. Llegas cuando menos te espero, taladrando la noche con el arte de un orfebre.

No entiendes de fronteras, murallas ni puentes levadizos.

No te pierdes.

Parecieras tener la brújula que te conduce directo allí, en donde nacen mis temores.

Como un manto de terciopelo negro me cubres, te llevas el aire y me envuelves casi asfixiada en los rincones más remotos de mi alma.

Algunos te llaman duda, yo te llamo miedo.

©fdL2007

lunes, 8 de diciembre de 2008

Luna


Te duermes en mi espalda y tus sueños derraman escarcha sobre mis hombros.
Te oigo respirar estrellas mientras caminas con pasos mínimos la faz redonda de la luna.
Se vuelve perfecta esta noche terrenal , que se abre en abanico dejando atrás mi sonrisa celestial.
©fdL2008

viernes, 5 de diciembre de 2008

Tuerca


No quiero tu visita.
Aprovechas las horas impares y cuadradas cuando la noche, acomodada, estalla en todas mis costuras.
El corazón deshilachado patrulla la oscuridad.
No hay alivio, ni hombro ni moneda.
Miedo soberbio, tornillo que aprietas sin piedad.Has encontrado mi tuerca , insomne y con la guardia baja.
©fdL2008

lunes, 1 de diciembre de 2008

Ajedrez

Cuando se haga el silencio y te estires como un gato esperaré que llegue la señal, ese rayo de sol que se cuela nítido y como aguja de brújula marca el borde de la realidad.
Entonces será la hora de leerte en voz alta, dejar que mi voz lleve la batuta y que llegue despacio a la página diez.
Tú no sabes, pero es allí donde las letras se sublevan insolentes, ignoran impasibles las sorpresas y - obsecuentes - dicen de sesgo : son las tres, hora del ajedrez.
©fdL2007